El error opuesto también existe
Después del módulo anterior es fácil pasarse al otro lado: revisar cada palabra.
Eso es tan malo como no revisar nada, porque te hace más lento que hacerlo a mano y acabas dejando de usarlo. Hace falta un criterio para decidir rápido.
El criterio: la consecuencia
Una sola pregunta: si este dato está mal, ¿qué pasa?
- Se verifica — lo que sale al cliente, lo que decide dinero, lo legal, lo que lleva tu firma.
- No se verifica — borradores internos, ideas, textos que vas a reescribir igual.
- En duda — mira quién lo va a leer. Si es alguien que decide, se verifica.
Verificar no es leer otra vez. Es comprobar el dato en su fuente.

Qué se verifica de una respuesta
Casi nunca el texto completo. Los datos duros:
- Cifras y porcentajes — contra tu sistema o la fuente.
- Nombres y cargos — sobre todo de gente externa.
- Normas, artículos y fechas — en la fuente oficial.
- Enlaces — se abren. Siempre.
Lo demás — la redacción, la estructura, el tono — se juzga leyendo, no verificando.
Pedir fuentes de verdad
Aquí hay una trampa. Pedir “cítame la fuente” no garantiza una fuente real.
Sin búsqueda activa, la cita se compone igual que el resto del texto: direcciones web con muy buena pinta que no abren.
- Activa la búsqueda — en la configuración de tu perfil. En Team y Enterprise lo habilita un administrador.
- Pide el enlace — no el nombre del estudio.
- Ábrelo — el paso que todo el mundo se salta.
Separa el dato de la conclusión
La instrucción más rentable del módulo:
Con eso ves de dónde sale cada frase. Las conclusiones suelen ser lo más valioso de la respuesta — y son justo lo que no se puede verificar contra nada.
Cuando no puedes verificar
Pasa. Y hay una forma profesional de manejarlo: decirlo.
Un informe que dice “este dato está pendiente de confirmar” vale más que uno que presenta como cierto algo que nadie comprobó. Es exactamente lo que hace este curso con sus propias fechas de verificación.
Errores frecuentes
- Verificar todo — y volver a hacerlo a mano.
- No verificar nada — porque sonaba bien.
- Aceptar una fuente sin abrirla — el enlace bonito que no existe.
- Preguntar «¿estás seguro?» — no es verificación.
- Verificar el estilo — el estilo se lee; los datos se comprueban.
En una línea
Si un dato mal no cambia nada, no lo verifiques. Si cambia algo, verifícalo en la fuente.