Módulo 2.2 · 18 min ·

Anatomía de un buen encargo

El problema no es pedir mal. Es pedir poquito.

“Resúmeme este documento.” Llega un resumen. No sirve.

No falló la herramienta. Ese pedido, dado a alguien de tu equipo, tampoco habría funcionado: nadie sabía para quién era, cuánto querías, ni qué te importaba de las cuarenta páginas.

Cuatro preguntas. Nada más.

  • Qué quiero — la tarea, en verbo.
  • Qué te doy — la información con la que va a trabajar.
  • Cómo lo quiero — formato, largo, límites.
  • Para quién es — quién lo lee, y en qué tono.

No hay una quinta. Y la que más se olvida es la última.

Cuatro piezas de rompecabezas forman un encargo: objetivo, materiales, medida y público.

¿Qué quiero?

En verbo y concreto.

Si quieres tres cosas, numéralas. Escondidas en una frase larga, la tercera se pierde.

¿Qué te doy?

La materia prima, y el contexto que solo tienes tú en la cabeza.

  • El dato — la cuota pasa de 180 a 205, desde el 1 de enero.
  • El motivo — subió el contrato de seguridad y hay que reparar la bomba.
  • Lo incómodo — es el segundo aumento en tres años.
  • Lo que salva el correo — se cotizó con tres empresas y esta era la más baja.

Cuando pienses “esto ya se entiende”, eso es lo que hay que escribir.

¿Cómo lo quiero?

  • Formato — correo, tabla, viñetas, lista de pasos.
  • Largo — “máximo 200 palabras” funciona. “Que sea corto” no.
  • Restricciones — qué no quieres.

Cuidado con esto: dos restricciones que se contradicen son peores que ninguna. “Corto pero completo, formal pero cercano” no es exigente, es confuso — y entonces decide él, no tú.

¿Para quién es?

La pregunta que suena a relleno. Mismo dato, tres correos distintos:

  • Al que ya se quejó — primero el motivo, después la cifra.
  • A la junta — primero los números y las tres cotizaciones.
  • Al inquilino — qué cambia para él: casi nada.

Sin público recibes el promedio de los tres. El promedio no sirve para ninguno.

El tono se pide con ejemplos, no con adjetivos: en vez de “cercano”, “como le hablo a un vecino en el ascensor”.

El antes y el después

Dos minutos más de escribir. Veinte menos de arreglar.

Los cinco errores

  • El tema no es el encargo — “sobre el aumento” dice de qué se trata, no qué quieres.
  • Adjetivos en vez de instrucciones — profesional, ejecutivo, potente, natural.
  • Guardarse el contexto — “es obvio” para ti, que llevas seis meses en el tema.
  • Tres cosas en una frase — se pierde la tercera.
  • Olvidar para quién es — el más común y el más caro.

Tres costumbres

  • Guarda el encargo — no la respuesta. El encargo es lo que vas a reusar.
  • Pide ayuda para pedir — “quiero lograr esto, ¿qué necesitas saber de mí?” es un encargo válido.
  • Largo no es pesado — nadie premia la brevedad aquí. Escribe lo que haga falta.

En una línea

Qué quiero · qué te doy · cómo lo quiero · para quién es.

La última es la que se olvida, y la que más cambia el resultado.

Flechas o barra espaciadora